Si algo bueno provocó la pandemia en el gremio hípico norteamericano fue el entusiasmo de los apostadores en las carreras de caballos, predominando la preferencia de los óvalos conocidos en las tres entidades más importantes de Estados Unidos: California, Nueva York, Florida y a ellos se ha sumado Kentucky.

Esta preferencia se refleja en los excelentes grupos que se están integrando en cada función de los hipódromos que se encuentran activos. Los montos de los premios a disputar son por demás atractivos y por lógica reúnen a muy buenos corredores que hacen mucho más complicado el pronóstico.

En la séptima carrera de Del Mar, Big Summer parece la mejor apuesta en la carrera estelar con la monta del italiano Umberto Rispoli, uno de los líderes en el hipódromo californiano. La yegua Cassie Belle tuvo una mala experiencia en grupos de más calidad, por lo que ahora se convierte en el rival a vencer y la tordilla September Secret no se acomodó en grama donde tuvo sus dos últimas actuaciones hoy debe considerarla en la trifecta ganadora.

La novena en Aqueduct representa una oportunidad para el entrenador Chad Brown de olvidar el pésimo desempeño que tuvieron sus pupilos hace dos semanas en California. José Ortíz será el encargado de llevar las riendas de L’Imperator y convertirse en el “poste” (selección fija para cualquier combinación en exacta, trifecta o superfecta) de la tarde.

Por último en Churchill Downs los potros de la generación 2019 tendrán a su cargo la octava carrera del programa en la que Florida Gator regresa a casa después de haber conseguido su primera victoria, el hijo de Lea debería estar invicto en dos salidas, sin embargo los árbitros no tuvieron dudas en descalificarlo del primero y colocarlo en tercer lugar en su debut. La distancia y posición de barrera son argumentos suficientes para considerar que el alumno de William Morey sumará una victoria más a sus alforjas. Leddy y Red Label deben complementar la trifecta ganadora.