La edición número 147 del Preakness Stakes pasará a la historia como el más “desairado” del siglo XXI. No se presentarán, Rich Strike, ganador del Derby, ni la gran mayoría que participó en la carrera más famosa del mundo. Algo no muy común en este tipo de desafíos, sin embargo en los últimos años el conquistar la Triple Corona se ha vuelto algo que no solo consiste en cruzar primero la meta. Desde la descalificación de Maximum Security que dio la victoria a Country House hasta la más reciente descalificación del finado Medina Spirit, los acontecimientos extra pista han sido demoledores.

Epicenter estuvo a 50 metros de la gloria, ya había dominado a Zandon que era el único enemigo que podía quitarle la victoria, pero llegó Rich Strike como una tromba rompiendo todos los pronósticos. El abanderado de Steve Asmussen tratará de enderezar el camino en Pimlico y terminar con otra victoria en el Belmont Stakes, antes de enfrentar los clásicos veraniegos en Saratoga. Será favorito indiscutible, aunque Early Voting represente la velocidad en el grupo. En el papel no veo quien pueda incomodar al hijo de Not This Time, quien será conducido nuevamente por el dominicano Joel Rosario, esta dupla debe ser la base de cualquier selección.

Por su parte Secret Oath, quiere formar parte de la tercia de féminas conquistadoras del Preakness en los últimos 14 calendarios, para unirse a Rachel Alexandra y Swiss Skydiver. La alumna de D Wayne Lukas será montada por el panameño Luis Sáez, flamantes ganadores del Kentucky Oaks. Veremos si la calidad de la potranca le alcanza para salir con banderas desplegadas de este compromiso.

Notable la ausencia de Todd Pletcher para la segunda Gema de la Triple Corona norteamericana, seguramente esta en etapa de reflexión.